Se le entrega a un tercero una tarjeta de crédito a nombre de una persona que no la había solicitado. Los terceros al recibirla emiten una firma falsa y luego comienzan a utilizarla. La carta de cobranza llega al tercero, quien demanda la responsabilidad extracontractual del banco emisor. Éste intenta defenderse señalando que fue diligente. En una sentencia de 2 de mayo de 2018 (rol 34410-2017), la Corte Suprema lo considera de otra manera.

Los considerandos pertinentes son los siguientes:

“5°. Que la emisión de una tarjeta de crédito no solicitada y su posterior entrega a un tercero diferente del cuentahabiente, contra una firma falsa en el recibo correspondiente, son hechos previsibles y evitables, cuya falta de evitación solo cabe calificar de negligente, al faltar el mínimo cuidado o diligencia requerido en el otorgamiento del crédito subyacente y en la identificación de la persona a quien se entrega el medio físico que permite su disposición.

6° Que la demandada no acreditó que sus empleados hayan actuado de un modo impropio que no podía impedir o prever ni tampoco que su actuación se ajustara a un sistema de seguridad en la constatación de las personas a quienes se le entregan las tarjetas de crédito solicitadas ni que ese sistema tiene un deseable grado de certeza y fiabilidad, como aseveró, por lo que su defensa basada en la existencia de dicho sistema no es suficiente para constituir la eximente prevista en el inciso segundo del artículo 2322 del Código de Bello.”

– Íñigo de la Maza.